sábado, 1 de diciembre de 2018

Historia de ciencias de la comunicación




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A principios de los años setenta muchos de los teóricos de las ciencias sociales no consideraban a la comunicación como un objeto de estudio que mereciera una disciplina específica. Ello se explica por el hecho que, hasta bien entrados los sesenta, los investigadores que se interesaban por el fenómeno de la comunicación eran psicólogos, sociólogos, matemáticos o politólogos. En esos momentos, no existía campo académico de la comunicación en sentido estricto: la comunicación era sólo un objeto   de estudio, y no una disciplina o campo de saber específico.
Cuarenta años después de iniciado el debate, algunos de los que nos dedicamos al pensamiento en comunicación nos vemos con la necesidad de retomarlo.  La controversia sobre la especificidad de la ciencia o ciencias que pueden y deben  ocuparse de la comunicación sigue siendo completamente abierta.
Una revisión de la historia del pensamiento comunicacional pone de manifiesto el carácter fundamentalmente socio-céntrico de esta disciplina, puesto que desde los  inicios de la investigación y el pensamiento sobre comunicación, ha sido la sociología la que ha jugado un papel primordial en el abordaje de los fenómenos comunicativos. Ya   la Escuela de Chicago, durante la primera mitad del siglo XX, desarrollaba un enfoque general de la teoría social, subrayando el papel de la comunicación en la vida social. Pese a que dentro de esta escuela tuvieron más difusión los trabajos de Park (1921; 1952; 1967) y Burgess (1921; 1964) sobre sociología urbana, no puede negarse la importancia de los estudios de Cooley (1909), Dewey (1952) y Mead (1968), básicos  para la futura construcción de la comunicología posible. El aporte básico de la Escuela  de Chicago fue el considerar a la comunicación no como la simple transmisión de mensajes, sino como un proceso simbólico mediante el cual una cultura se erige y se mantiene. De hecho, fue Charles Horton Cooley el autor de la primera obra que brindó  un análisis moderno de la comunicación: Social Organization (1909). Para Cooley, el Yo individual se forma como una entidad social sólo a través de la comunicación. Esta perspectiva es semejante a la de su discípulo, George Herbert Mead, cuya propuesta    de conductismo social privilegió a la comunicación en la construcción del sí mismo.    Para Mead (1968), el pensamiento es un acto esencialmente social, es decir, se desarrolla a través y en la comunicación con el prójimo. Por último, para John Dewey (1952), máximo representante del pragmatismo norteamericano, la comunicación es el fundamento de toda relación humana, el proceso que une a los individuos y permite la vida colectiva.
 Pese a que la Escuela de Chicago desarrolló una propuesta de teoría social basada en  la comunicación, esta corriente ha sido poco reconocida al hablar de los fundadores de  la ciencia de la comunicación. De hecho, ninguno de los considerados como padres fundadores del pensamiento sobre comunicación forma parte de esta escuela: Paul Lazarsfeld (1944), matemático-sociólogo, creador del The Bureau of Applied Research  de la Universidad de Columbia, y principal exponente de la investigación sobre audiencias y efectos de los medios; Kurt Lewin (1958), sicólogo social, estudioso de los problemas de la comunicación de grupo; Carl Hovland (1958), sicólogo experimental, especialista en el estudio de la formación de actitudes; y, por último, Harold Lasswell. Nace como objeto de estudio a principios del siglo XX, se consolida, aún como objeto, a   mitades de ese mismo siglo, y hoy, más de cinco décadas después, sigue siendo un objeto  sin una teoría consolidada que lo aborde con solidez.




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